INFOPRODUCTOS · 8 MIN DE LECTURA
Vender a diez personas antes de grabar nada, en lugar de esperar a tener diez mil seguidores.
La creencia más cara del sector: primero hay que construir una audiencia, después se vende. Siguiendo ese orden, la mayoría pasa dos años publicando contenido gratis y no vende nunca.
El orden inverso funciona mejor y es mucho más rápido: vende primero a un grupo pequeño, y usa ese dinero y esos testimonios para construir la audiencia después.
Un curso de 100 euros vendido a diez personas son 1 000 euros. Diez personas no son una audiencia: son diez conversaciones. Puedes tenerlas esta semana.
Una cuenta con diez mil seguidores que no confían en ti vende menos que una lista de doscientos correos de gente que te escribió un mensaje. La confianza pesa más que el número.
No en una campaña de publicidad. En sitios que ya frecuentas:
Se llama preventa y es lo que evita grabar veinte vídeos que nadie compra.
Si nadie compra la preventa, acabas de ahorrarte dos meses de grabación. Esa información también vale dinero.
El error clásico es poner 19 euros por miedo. Un precio bajo atrae al público más exigente y menos comprometido, y te obliga a vender cien unidades para que salga a cuenta.
Entre 90 y 200 euros para una primera hornada suele ser razonable: es un precio que una persona decide sola, sin pedir permiso a nadie, y te basta con diez compradores.
Menos de lo que parece. Una página de venta, una pasarela de pago y un espacio donde entregar los vídeos. Las plataformas todo en uno incluyen las tres cosas, y varias permiten alojar un curso con área de miembros en su plan gratuito.
Para la primera hornada ni siquiera hace falta el área de miembros: puedes entregar por correo, una lección por semana. Ya lo montarás bien cuando sepas que se vende.
Página de venta, cobro con Stripe o PayPal y un curso alojado, todo en la misma cuenta. Plan gratuito, sin tarjeta.
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